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miércoles, 11 de mayo de 2011

Red de drogodependencia



El quinto seminario ha estado dedicado al conocimiento de la red de drogodependencia, centrándonos en el alcohol a través de la asociación Anclaje.

El ámbito de las drogodependencias cuenta con una cierta trayectoria legal, pues hasta 1985 no se crea el I Plan Andaluz sobre drogas y adicciones, hasta este momento existían una serie de recursos pero no respaldados de forma institucional.

La ley 4/97 del 9 de Julio es la ley marco para prevención y asistencia en materia de drogas, se trata de un marco normativo que regula una serie de medios, pretende la prevención, atención, incorporación social y, la coordinación y participación.

Además incluye el alcohol y el tabaco como drogas institucionales, e incluyen elementos novedosos como la prevención comunitaria, el juego patológico, las drogas a nivel laboral y las limitaciones en publicidad, venta y suministro de tabaco y alcohol. También crea un consejo asesor en drogodependencia.

Paralelo a la ley existen asociaciones que realizan una gran labor de apoyo tanto generales como aquellas dirigidas a alcohólicos rehabilitados (concertados por la Junta de Andalucía) o más específicos como aquellos dirigidos al juego de azar.

En 2002 se pone en marcha el II Plan Andaluz sobre Drogas y Adicciones, se centra en cinco áreas: Prevención, atención socio-sanitaria, educación de riesgos y daños (se pretende un consumo responsable), incorporación social e, información, formación e investigación. El objetivo del plan es que usuario decida de forma responsable sus actos.

Los recursos de apoyo que oferta el plan son los siguientes:

- Centro de tratamiento ambulatorio. Puerta de entrada hacia todos los recursos, su labor es la deshabituación del usuario.
- Centro de día. Pretenden una incorporación a nivel laboral, familiar y de ocio.
- Unidades hospitalarias. Es un recurso al cual se derivan aquellos casos más graves, su labor principal es la desintoxicación.
- Vivienda de apoyo al tratamiento. Viviendas situadas en zonas normalizadas, destinadas a personas sin apoyo familiar que necesitan este tipo de recursos en la primera etapa del tratamiento. También están vinculadas a los usuarios con SIDA.
- Comunidades terapéuticas. Viviendas situadas fuera del núcleo urbano, se lleva a cabo el internamiento de aquellos usuarios que a pesar de haber sido tratados para la deshabituación no han conseguido su fin.
- Centros de encuentro y acogida. Este recurso pretende proporcionar información y apoyo a aquellas personas que lo soliciten.

Dentro de estos recursos los programas que se llevan a cabo son de: desintoxicación (tanto ambulatoria como hospitalaria), baja exigencia (destinado a la reducción del consumo tanto a jóvenes como ha personas mayores), mantenimiento de metadona, de deshabituación (cuyo fin es aprender a convivir sin depender del alcohol), red de Artesanos y Arquímedes (ambos programas dirigidos a fomentar el empleo, la diferencia es que el programa Artesanos, sitúa al usuario en una empresa cobrando un sueldo; en cambio el programa Arquímedes, proporciona a la empresa una ayuda económica para contratar al usuario), incorporación social individualizado (trata de potenciar los factores de protección para mantener el proceso de abstinencia) y la comisaria (a través de la trabajadora social de FADAIR, fundación que gestiona los centros existentes, se comunica al Centro de Tratamiento Ambulatorio que existe una situación de violencia de género por problemas de consumo de drogas).

Anclaje, desarrolla su labor en el ámbito de las adicciones desde hace 29años, principalmente en Sevilla. Se trata de una entidad sin ánimo de lucro y declarada de utilidad pública, centra su objetivo en la prevención del consumo dependiente de alcohol y en la reinserción.

Para llevar a cabo sus objetivos de desintoxicación, deshabituación y reinserción social, cuentan con un Equipo Técnico Multidisciplinar formado por un médico, una trabajadora social y dos psicólogos, así como un grupo de voluntarios.

Esta asociación se constituyó como tal con anterioridad al I Plan Andaluz de Drogas y Adicciones, existiendo desde 1982 como grupo de amigos. Desarrolla dos tipos de programas, deshabituación y actividades asociativas complementarias al tratamiento de deshabituación, este último pretende dar a conocer la problemática de alcoholismo en la comunidad, concretar una serie de actividades que propicien encuentros de socios y familiares, ayudando a la concienciación y apertura a nuevas realidades asociativas y fomentar el tejido asociativo.

El programa dirigido a la deshabituación tiene como objetivos dar a conocer el programa, extinguir la conducta dependiente y la integración social. Es un programa cuyo tratamiento dura aproximadamente un año y medio o dos, y consta de distintas fases: información asociativa, acogida o renuncia al tratamiento, desintoxicación y deshabituación (a través de un grupo de autoayuda cuya labor es esencial en el tratamiento, ya que muchos usuarios son capaces de recuperarse gracias a esta iniciativa; grupos de psicoterapia; y con sesiones individuales con técnicos). En este programa los monitores de puerta realizan una labor muy importante, son personas que han sido anteriormente usuarios de la asociación o de alguno de sus recursos; estos proporcionan a los posibles usuarios apoyo e información.

Según la Organización Mundial de la Salud, podemos definir la salud como el estado completo de bienestar físico, mental y social, así como la ausencia de enfermedad, por ello entendemos que el alcoholismo es una enfermedad crónica ya que durante su fase más activa deteriora todas las áreas del organismo, no se produce una curación sino recuperación (aunque en ocasiones no se produce esta recuperación), debemos insistir que no se trata de un vicio sino de una enfermedad y puede agravar otros problemas médicos psicopatológicos y adictivos.

No debemos olvidar que el alcohol es la droga más antigua de nuestra cultura, ese hecho no supone un problema siempre y cuando no exista una dependencia tanto física (caracterizada por la necesidad de aumentar la cantidad o a igual cantidad disminuye el efecto, así como la aparición de malestar tras la consumición), como psicológica (se consume más cantidad de lo que pretendía; vanos esfuerzos por controlar el consumo; emplea tiempo en la obtención de alcohol, consumo y recuperación; reducción de actividades sociales, laborales y recreativas; y por último continua consumiendo a pesar de las consecuencias que conlleva).

El trabajador social en esta asociación tiene distintas funciones que desarrollar:

- Elaborar proyectos
- Buscar recursos
- Ejecutar el seguimiento de programas
- Relaciones con otras instituciones
- Atender de forma terapéutica
- Mejorar la dinámica asociativa
- Dar a conocer la problemática a la comunidad
- Etc.

Nuestra papel se centra en integrar todos los factores que afectan a la persona, tenemos que dar a conocer la situación del usuario desde todos los puntos de vista, además es necesario informar sobre el cumplimiento de los objetivos de la persona para su continuidad en el recurso o no.

La intervención social desde este ámbito profesional se centra en el estudio del caso a través de la acogida, la recogida, la valoración situacional y el diagnóstico; también en la ejecución desde la negociación a través del seguimiento de programas, la realización del PAI (programa de atención individualizado) y la puesta en común del resto de los profesionales; y por último la evaluación de forma continua, durante el proceso pues nos ayuda a descubrir los factores de riesgo o plantear el alta del usuario.

Siempre hay que dar prioridad a las necesidades del usuario, sin no se tienen en cuenta no se puede elaborar un buen análisis y diagnostico de la realidad. Por ello los principios básicos para realizar el diagnóstico de la realidad son: la recogida de información básica y bilateral, detectar las capacidades del paciente, no intervenir sin previo estudio (pues puede tener graves consecuencias) y tener en cuenta que se lleva a cabo un estudio cambiante y continuo. Siendo esencial tener en cuenta la situación personal y del entorno, elementos de supervivencia, elementos de convivencia y pertenencia social y elementos que permiten decidir el futuro del usuario. Por último para llevar a cabo este diagnóstico sería necesario realizar una entrevista semi-estructurada, co-diagnóstico, mapa de redes sociales-familiares y plan de trabajos compartidos.

Ha sido un seminario muy interesante que me ha servido tanto para aprender como para recordar algunos puntos, ya que hace un año tuvimos un seminario interdisciplinar en el que estuvo presente dicha asociación, aunque la ponencia de hoy ha sido mucho más enriquecedora, ya que se le ha dado la oportunidad de especificar la labor que realizan y el funcionamiento de la asociación. Además, hace justamente un año y medio realicé un curso de voluntariado de drogodependencia que me aportó muchísimos conocimientos, considero que es un tema muy interesante, me parece que se debería explorar mucho más.

lunes, 21 de marzo de 2011

ETF

El seminario de esta semana ha estado dedicado a los programas de tratamiento familiar.

Tiene un carácter eminentemente preventivo y una doble finalidad, por un lado, evitar la adopción de medidas de protección que conlleven la separación del menor y la menor de su familia, normalizando el funcionamiento familiar mediante un tratamiento específico, integral, interdisciplinar e integrador que permita la adquisición de pautas rehabilitadoras que compensen la situación de riesgo social que pueda afectar directa o indirectamente al bienestar de los menores. Por otro lado, promover, en aquellos casos en que sea posible, la reunificación familiar de menores respecto de los que, con anterioridad, se adoptó una medida de protección

Existe un marco legal que respaldan estos programas de tratamiento familiar, este cuenta con:
- Derechos de la infancia (1989).
- Constitución Española (1978).
- Ley Orgánica 1/1996 de protección jurídica del menor.
- Ley 2/88 de Servicios Sociales de Andalucía.
- Ley 1/98 de los derechos y de la atención al menor.

Es este dominio legislativo e institucional el que dio lugar a la publicación de distintas Órdenes (13 de Junio de 2000, 10 de Mayo de 2002 y sucesivas) que definieron progresivamente las bases para la realización de programas a familias con menores y sus correspondientes actuaciones técnicas necesarias encaminadas a preservar los derechos y el desarrollo integral de los y las menores en la Comunidad Autónoma Andaluza.

El programa permite la creación de equipos técnicos interdisciplinares (psicólogo, trabajador social y educador socio-familiar) integrados en la estructura de los servicios sociales comunitarios, que constituyen la puerta de entrada al Sistema de Atención a la Infancia y coordinados con otras instancias profesionales que son especialmente relevantes para el medio socio-familiar de los menores, como los Servicios de Protección de Menores de la Junta de Andalucía (Consejería para la Igualdad y Bienestar Social), los Servicios Educativos y los dispositivos Sanitarios, y también Policía, Sistema judicial, etc. Esta ponencia ha sido expuesta por una educadora social, ella considera que ha de tener empatía, ser autocritica, trabajar para evitar los prejuicios, controlar las emociones, sentimientos, valores…, respetar al otro, ser cercano y trabajar las habilidades sociales y comunicativas, además de ser asertivos. Considera que no se llevan a cabo medidas que respondan de forma verdadera a los problemas que suceden en la sociedad, sino que se crean recursos o servicios que no solucionan el problema, solo que lo apaciguan.

Las familias llegan al programa de tratamiento familiar a través del primer nivel (Servicios Sociales Comunitarios) o, si a pesar de la intervención en este primer momento la situación se agrava o se detecta que la familia requiere un tratamiento complementario, se deriva al ETF (segundo nivel).

La canalización del caso por tanto pasa por el SPM, a continuación a los Servicios Sociales Comunitarios y por último en los Equipos de Tratamiento Familiar.

Y el perfil de las personas destinatarias reúne algunas de las siguientes características y/o condiciones psicosociales:
• Familias con menores a su cargo en situación de riesgo social.
• Familias monoparentales con hijos e hijas menores de 18 años en situación de dificultad social.
• Familias en cuyo seno se han detectado situaciones de violencia que afectan directa o indirectamente a los y las menores a su cargo.
• Familias con menores con los que se ha adoptado una medida protectora, para posibilitar su reinserción familiar.

Las familias de estos programas se caracterizan por presentar dificultades importantes (individuales, familiares o sociales) en diferentes etapas del ciclo vital de la familia que suponen la acumulación de factores de riesgo para la correcta atención de las necesidades de los y las menores. También, carecen de apoyo social para hacer frente a cargas familiares excesivas. Son familias multi-problemáticas que además de tener prácticas parentales inadecuadas, tienen otros problemas asociados como analfabetismo, toxicomanías, trastornos emocionales, absentismo escolar, minusvalías psíquicas importantes asociadas a la crianza de los hijos e hijas, falta de control sanitario y de planificación familiar, precaria organización familiar, deficiente salud mental, conflictos de pareja y violencia familiar, marginación social, precariedad económica, falta de apoyo social, etc. Los problemas que presentan suelen ser crónicos, fruto de una evolución en la que han ido aumentando progresivamente la gravedad. En muchos casos, el comportamiento negligente se encuentra firmemente instalado en el funcionamiento individual y familiar.

Por lo general, previamente se han intentado solucionar sus problemas desde distintos servicios comunitarios sin éxito. Por tanto, es necesario una intervención más específica y especializada. En muchos casos, existe una dependencia de los Servicios Sociales en los que buscan la solución a sus problemas, en lugar de procurar una forma de funcionamiento autosuficiente. Dentro de la dinámica de funcionamiento de la familia pueden surgir repentinamente episodios de crisis y provocar situaciones de tensión, conflicto o violencia familiar que requieran la intervención inmediata. Los padres y madres maltratadores no suelen tener conciencia clara de su problemática ni asumen su responsabilidad en el abuso o maltrato, desconociendo las repercusiones negativas que tendrán en sus hijos e hijas estas situaciones, por lo que la demanda original de tratamiento no proviene de las propias familias. En la mayoría de los casos la motivación para participar en el tratamiento obedece a presiones externas. Una de las características más significativas en las familias maltratadoras es la dificultad de los padres y madres para asumir sus responsabilidades, tanto en los cuidados de sus hijos e hijas como en otras áreas: laboral, económica, etc. Suelen presentar limitaciones o peculiaridades que pueden determinar el tipo de estrategias o técnicas de tratamiento a utilizar. La intervención puede verse condicionada por la situación sociocultural, las dificultades económicas o las limitaciones intelectuales.

En polígono Sur, zona en la que esta educadora social trabaja, existen zonas con necesidades de transformación social, como zonas urbanas claramente delimitadas y con un gran deterioro urbanístico y déficit de infraestructuras; población pobre y marginal; altas tasas de desempleo y graves carencias formativas profesionales; elevados índices de absentismo y fracaso escolar; significativas deficiencias higiénico-sanitarias; en general se da un fenómeno de desintegración social.

Por último, expone a través de un genograma la situación de una familia que se encuentra en este programa, exponiendo el caso, los indicadores de riesgo y las áreas en las que se ha de intervenir, para llegar a declarar la situación de desamparo, con lo que no se ha podido llegar a una de las metas de este programa.

Esta ha sido la última conferencia relacionada con el tratamiento de familia e infancia, me ha parecido un poco escueta, aunque nos ha expuesto un caso práctico real e interesante, a diferencia de las otras conferencias (aunque estuvieron a mi parecer más completas). Las cuatro conferencias relacionadas con este tema me han parecido interesantes, pero considero que es muy necesario tratar otro tipo de colectivos, pues infancia y familia es uno de los mas recurridos, y considero que existen colectivos hoy día que necesitan mayor atención por nuestra parte, además habrá personas que no considerarán la oportunidad de conocerlos por el hecho de no haber tenido un conocimiento previo del mismo.

Hemos podido comprobar de nuevo como el sector privado tiene una oferta de empleo más variada y de acceso menos complejo, posibilitando en mayor medida el acceso a un trabajo en este sector, una oferta interesante.

martes, 22 de febrero de 2011

La intervención desde los Servicios Sociales Comunitarios: Programas de Atención a la Familia e Infancia


El tercer seminario ha estado caracterizado por las experiencias que las dos ponentes han vivido en sus años de profesión en el Ayuntamiento de Camas, como trabajadora social y psicóloga, en el ámbito de los Servicios Sociales en un programa destinado a mejorar el bienestar de las familias, más que por las explicaciones teóricas sobre los Servicios Sociales, aunque han puntualizado ciertos aspectos importantes que destacaré, al igual que otros que aunque no hayan resaltado creo conveniente exponer.

En la actualidad la política social pretende dar respuesta a necesidades y demandas de los ciudadanos. En este sentido, el Sistema Público de Servicios Sociales se concibe como el conjunto de servicios y prestaciones que tienen como finalidad la promoción del desarrollo pleno y libre de la persona dentro de la sociedad, para la obtención de un mayor bienestar social y mejor calidad de vida, así como la prevención y eliminación de las causas que conducen a la marginación social, por lo tanto se concibe como una herramienta para mejorar la calidad de vida, conseguir el mayor bienestar posible.

Dicho sistema está integrado por todas las estructuras y servicios públicos de la Administración del Estado, de las Comunidades Autónomas y de las Corporaciones Locales gestionadas para esos fines y convenientemente coordinados, sin perjuicio de que se realice bajo la responsabilidad y competencia que cada una de ellas tiene encomendado.

Los Servicios Sociales se caracterizan por tener una estructura jerárquica. Así se distinguen los Servicios Sociales Básicos, que son aquellos que van dirigidos a toda la población con independencia de sus características sociales o demográficas. Constituyen el primer nivel de atención, como respuesta cercana ante cualquier demanda o necesidad. Y los Servicios Sociales Especializados, enmarcados en un nivel secundario del Sistema de Servicios Sociales y dirigidos hacia sectores concretos y especiales que marca la Ley, tanto sus prestaciones como sus servicios tienen un objeto limitado delimitado.

Los Servicios Sociales se fundamentan en la siguiente legislación:
1- La Constitución Española,
2- El Estatuto de Autonomía Andaluza
3- La ley de Servicios Sociales de Andalucía se concretiza y articula el sistema público de Servicios Sociales en nuestra Comunidad.
4- La Ley Reguladora de Bases de Régimen Local establece la competencia Municipal en la Prestación de Servicios Sociales (Art 25.5) determinando su carácter obligatorio en Municipios de más de 20.000 habitantes.
5- Por otro último, el Plan Concertado desarrolla las Prestaciones Básicas de los Servicios Sociales en las Corporaciones Locales.

En este marco conceptual de referencia se establece la Planificación de los Servicios Sociales Comunitarios de la localidad de Camas.
Llama la atención el organigrama que presentan los Servicios Sociales de Camas pues, desde la Diputación de Sevilla se establece que por cada 10.000 habitantes aproximadamente tiene que existir una UTS, así en el caso de este municipio encontramos tres UTS pero sólo para los servicios que ofrece la prestación del SIVO, debido a la gran demanda de población que acude a esta, a partir de la misma se deriva a otras prestaciones básicas de los Servicios Sociales Comunitarios como son el SAD, el CORE, el COSO, u otros servicios correspondientes a los Servicios Sociales Especializados.

Con este organigrama podemos observar que se fomenta la prestación de servicios y también de personal cualificado, con personal cualificado nos referimos a una persona con un titulo en materia ligada a este ámbito, pues existen casos en los que la persona al no conocer la ética profesional o su qué hacer más allá de su función básica perjudica la labor, por ejemplo un personal socio-sanitario si está preparado además de bañar a un usuario deberá tener en cuenta como se encuentra la persona, las relaciones con su familia, vecinos..., como está el hogar, etc., pero una persona que no esté cualificada puede no atender estos aspectos y además contar al resto de la población la situación en la que se encuentra esa persona a la que atiende.

Con lo que podemos observar que en función de la inversión económica que realice cada ayuntamiento, así como el responsable político del momento, los puntos básicos que conforman la normativa se mantienen pero su disposición se puede modificar.

Surgen nuevos perfiles, nuevas necesidades que requieren nuevos programas, con lo que los servicios mantienen la base, pero se modifican ciertos aspectos para que toda la población esté incluida.

Actualmente, la complejidad del mundo social, las crisis económicas, las crisis de esquemas referenciales, el trabajo de ambos padres fuera del hogar, etc., provocan situaciones frecuentes de fragilidad y vulnerabilidad de las familias. Si estas situaciones coinciden con una baja capacidad de respuesta de la familia y de su red social de apoyo, pueden traducirse en problemas en su estructura (rupturas familiares, familias incompletas,..), en su dinámica interna (desatención, violencia familiar) y en sus relaciones con el medio social externo (marginación, inadaptación, etc.)

Existe una interrelación entre lo que ocurre en las familias, la comunidad y la sociedad, que hay que tener en cuenta a la hora de pensar en mejorar el bienestar de la familia. Ante realidades como, la pobreza, la guerra, las migraciones, los cambios en la mano de obra, la violencia en el hogar, la adicción a drogas y la delincuencia. Cada día más personas desarrollan enfermedades mentales, nos encontramos ante una sociedad neurótica y psicótica sobre la que no tenemos control, en otras sociedades los terapeutas están a la orden del día, pero en nuestro país se concibe como algo aun lejano y extraño, pero ya en 1982 algunos teóricos establecen que algún día llegaremos a una sociedad psicótica, ese día ha llegado, y la gente tiene demasiado miedo para plantar cara a estas enfermedades que pueden ser tratadas y controladas.

Surge la necesidad de programas centrados en la familia, con medidas que vayan desde lo educativo y preventivo hasta lo terapéutico.

Desde el punto de vista profesional, el trabajo Psicosocial con familias se ha caracterizado en las últimas décadas por un cambio en los requerimientos teóricos: se propugna hoy una intervención interdisciplinar, preventiva, centrada en la familia y en el entorno, integrando los planos físico, psicológico y social, basada en políticas integrales de atención a la infancia y familia, promotoras de la calidad de vida (y no en políticas de servicios sociales paternalistas y sobreprotectoras). Así como el uso de metodologías de evaluación de situaciones y de riesgos y evaluación de programas globales.

Desde su experiencia profesional, y tras evaluar situaciones complejas donde intervienen distintas Instituciones y se movilizan diferentes recursos, constatan la duplicidad de tareas, la falta de eficacia y de respuestas a un gran número de demandas presentadas y/o detectadas y al aumento del estrés profesional.
Analizando todo ello pudieron constatar la necesidad de mejorar la práctica profesional diaria y fomentar desde su actitud conceptos claves del Trabajo Social como son: la colaboración-coordinación-trabajo en redes y equipo interdisciplinar, sin dejarse abrumar por la complejidad de las situaciones, ni por la falta de recursos existentes.

Los programas para el bienestar de la familia se pueden desarrollar e implementar mejor si se basan en las funciones de las familias.
Dichos programas suelen tener como objetivo la prevención (programas de fortalecimiento) o el tratamiento (programas de intervención). Es necesario invertir más en programas de prevención, pero es más barato y cómodo establecer programas de rehabilitación, además estigma a ciertos colectivos y los diferencia del resto de la sociedad; pero debemos cambiar esta concepción que tenemos de gasto, pues la prevención no debe serlo, todo lo contrario, debemos entenderla como una inversión, hay que luchar por modificar este aspecto.

En ocasiones, desde el punto de vista preventivo, las descripciones de la familia se centran en los problemas o defectos (aspectos patológicos) de la institución familiar. Pero algunas investigaciones han permitido identificar los puntos positivos o cualidades de las familias sanas. Valorar a sus miembros, pasar tiempo juntos, tienen buena comunicación, valores elevados, habilidad para manejar las crisis de manera positiva, etc.

La familia es esencial, nos proporciona el apoyo fundamental, necesario para poder superar ciertos acontecimientos, pues las crisis son cambios a los que una persona a de adaptarse, y en función del contexto de la misma estas crisis se pasaran sin dificultad o todo lo contrario, generarán una situación aun más compleja.

En el Municipio de Camas funcionan de la siguiente manera según este programa. Existen dos Equipos interdisciplinares de profesionales específicos, que responden a la denominación de PAFI- 1 y PAFI-2- Ambos equipos se encuadran dentro de la estructura organizativa y funcional de los Servicios Sociales Comunitarios del Ayuntamiento de la localidad, siendo por ello, equipos de carácter Municipal y básico, dentro del Sistema Público de Servicios Sociales de Andalucía, para dar respuesta a la prestación de convivencia y reinserción social recogido en el marco legal y conceptual de referencia de los Servicios Sociales, así como, también acorde con las líneas directrices generadas en el Programa de Familia y Convivencia vigente en la localidad desde 1992.

Dicho programa surge debido al volumen considerable de familias detectadas a través del SIVO con problemáticas Psicosociales, latente o manifiesta, que repercutían o podían repercutir en el adecuado desarrollo de los hijos, y que precisaban pues de la intervención-orientación profesional para prevenir o contener situaciones de deterioro familiar. Así como, la necesidad de sistematizar dentro de un marco común de actuación el conjunto de intervenciones para rentabilizar el trabajo de los profesionales de este Servicio y facilitar la obtención de logros.

Por otra parte, el nuevo marco legal y competencial para la protección del menor ha posibilitado la puesta en práctica de medidas que sitúan al menor como sujeto de protección, con reconocimiento de sus derechos, llegándose incluso a la pérdida de la tutela por parte de los padres en caso necesario.

Los Equipos de Atención familiar PAFI-1 y PAFI-2, formados por un psicólogo y un educador y trabajador social, atienden a núcleos familiares con hijos menores comprendidos en la franja de edad de 0 a 18 años, que atraviesan por circunstancias concretas o generales de dificultad, que impiden el crecimiento individual adecuado de sus miembros o del conjunto como tal y, por tanto, el pleno desarrollo de los mismos e integración social.

Entre las causas que originan su intervención destacan:
1- Factores individuales
2- Factores familiares
3- Factores socio-ambientales

Su objetivo General es prevenir, paliar y corregir situaciones de riesgo personal y/o familiar favoreciendo la convivencia dentro del seno familiar y con la expresa intención de que estas situaciones no deriven en un riesgo social manifiesto, especialmente, para los menores, favoreciendo la convivencia dentro del seno familiar.

El trabajo consiste en prestar el apoyo económico, social, educativo y psicológico necesarios para la superación de esas dificultades o situación de crisis mediante una metodología motivadora, activa y participativa, apoyando aquellas dinámicas socio-familiares que permitan el desarrollo de las habilidades y competencias sociales personales, y del grupo de convivencia adecuadas, para el pleno crecimiento de las familias y los menores.

Podemos decir que de cara a la sociedad puede ser más gratificante aquella empresa que se dedica a comprar y vender y gana millones a costa de que X número de familias se destrocen a poder mejorar la vida de una persona que está siendo maltratada o tiene alguna adicción.

Hemos escogido una profesión destinada a mejorar la calidad de vida de las personas, a fomentar el bienestar social y los pocos casos que salgan adelante serán suficientemente gratificantes para nosotros, pues cambiaremos la rutina de una persona en vez de destrozar a 500 familias, pero este campo no es tan directo aunque afecte a la sociedad de manera directa, esta no es tan consciente de ello, es consciente cuando afecta al plano personal, lo que deja ver la falta de solidaridad de la sociedad y el fomento del individualismo como eje de vida.



Por último pongo esta foto de la serie de animacion "Padre de Familia" porque es el ejemplo de una familia aparentemente normal, aunque en el fondo esconde problemas graves; una familia que no inculca valores positivos y hace referencia continua al incesto, violación, pedofilia, violencia, etc., con ello quiero decir que hay que buscar más allá de lo que vemos pues las apariencias engañan y debemos saber buscar la clave del problema. Es una serie que me gusta, pero su contenido en ocasiones deja mucho que desear.

viernes, 21 de enero de 2011

Centros de menores

Los centros de menores están cargados de estereotipos, estos se basan en una idea preconcebida, compartida por un determinado grupo de personas que llega a convertirse en una creencia olvidando que no es más que un prejuicio, pero en el caso de este tipo de centros (aunque hoy día cada vez menos) podríamos decir que los estereotipos se cumplen.

Para que conozcamos la realidad más dura de los centros de menores, nos dispusimos a ver un video; en este, una serie de personas que han estado internadas o han trabajado allí, relatan las experiencias que han tenido.

El video nos informa sobre el desconocimiento del número de centros que existen así como los menores que lo integran, además de las prácticas que se llevan a cabo en el mismo. Los diagnósticos pecan de reduccionistas, pues se estigma a los niños. Escuchamos testimonios en los que se ata a una silla a una menor durante 3 días, orinando y defecando en esta misma silla, o que se les droga durante días si se ponían agresivas, sin embargo cuando tenían dolores de cualquier tipo no se les proporcionaba ningún tipo de medicamento.

Todas las prácticas son, según nos informan, legales y necesarias, lo único que las separa de la ilegalidad es la forma en la que se llevan a cabo, pues si una menor se ha equivocado en la forma de actuar y el educador le pide que reflexione sobre la situación, y esta lo que hace es autolesionarse, es necesario utilizar las medidas de contención, pero siempre bien utilizadas, al igual que la medicación, pero se requiere una evaluación por parte de un equipo de médicos y psiquiatras, aunque no quede reflejado en el video; pues si un bebé llega con síndrome de abstinencia porque su madre ha consumido drogas durante el embarazo, será necesario la medicación al mismo. Sin embargo, algunos expertos comentan que si sometiera a su hijo a castigos físicos, lo mantuviera aislado, le medicara sin consentimiento de ningún médico, el Estado le quitaría la tutela, en cambio, a pesar del conocimiento de las practicas realizadas en estos centros, el Estado no hace nada por cambiarlas.

Podemos decir que lo ideal es que el tratamiento médico que requieren alguno de estos menores, sea sustituido poco a poco por un tratamiento social cada vez más potente; el trabajo psicosocial es muy importante, mucho más que el médico, por ello cuanto antes esté el menor adecuado a las condiciones, siendo el tratamiento médico menor, mayor será el impacto que le proporcionará el psicosocial, aunque se trabaje desde el mismo momento que el médico, si la persona no está en las mejores condiciones para captar toda la información, no será de gran utilidad.

Considero que lo peor es que no pudieran denunciar estos maltratos, pues se encontraban muy vigilados, si comentaban algo a los familiares los castigos serían peores. Hoy día, las denuncias ante estos maltratos se realizan con más facilidad, además existen más medios para poder hacerlo, así como la vigilancia a los mismos se ha incrementado, pues detrás de todo esto, existe un equipo que vela y guarda por el menor a pesar de que se encuentre en un centro d menores, con lo que si sucede alguna irregularidad es más fácil detectarla.

Nos comentan que la realidad de estos centros de menores no ha cambiado demasiado, pues la falta de profesionalidad (como en cualquier puesto de trabajo) existe, aunque en estos casos sea más grave, pues se está tratando con personas que necesitan ayuda, apoyo, motivación, para salir adelante. Esta falta de profesionalidad podemos observarla, por ejemplo, en la entrada en estos centros de gente sin titulación, solo con un físico fuerte, con el fin de poder reducir a los menores cuando fuera necesario, aunque lo peor, es que tras la reforma llevada a cabo, a estas personas sin titulación (gracias al Colegio de Educadores Sociales), se les ha convalidado el título de educadores sociales, por los años que han estado trabajando en un centro de menores; hecho que me parece muy impactante, pues esta profesión que requiere de grandes habilidades y conocimientos específicos, se le otorga cero importancia, pues se compara la experiencia de una serie de personas que se dedican a reducir a menores, con personas que se han especializado en materias para educar de la forma más adecuada, y aun así los errores serán múltiples. También impactante que la figura de una monja sea el referente del centro, la educadora principal del centro, pues está sólo está titulada en teología, que es lo más probable, no está preparada para atender a menores que han sufrido una serie de situaciones, para las que no está lista.

La estructura administrativa de los centros de menores pasa por el siguiente esquema, Consejería de Igualdad y Bienestar Social, Dirección general de Infancia y Familia y el Servicio de Protección de menores.

Legislativamente, se justifica desde al ámbito internacional, nacional y andaluza, pero de forma específica, atenderemos a las siguientes leyes: Ley 1/1998, de 20 de Abril, de los Derechos y Atención al menor en Andalucía, el Decreto 42/2002 de 12 de Febrero, sobre desamparo, tutela y guarda del menor y el Decreto 355/2003 de 16 de Diciembre, sobre acogimiento residencial de menores, con lo que podemos decir que se encuentran bastante protegidos.

Existen dos conceptos o situaciones básicas por las que un menor ingresa en un centro de menores, la situación de riesgo y de desamparo.

La situación de riesgo hace referencia a aquellas en las que existen carencias o dificultades en la atención de las necesidades básicas que los menores precisan para su correcto desarrollo físico, psíquico y social y que no requieren su separación del medio familiar.

La situación de desamparo se refiere a cualquier acción, omisión o trato negligente, no accidental, por parte de los padres, cuidadores o por instituciones, que compromete la satisfacción de las necesidades básicas del menor e impide e interfiere en su desarrollo físico, psíquico y/o social.

La diferencia entre ambas es que en la situación de riesgo el menor es sacado del contexto en el que se encuentra, mientras que en la situación de desamparo se retira al mismo, pues se está llevando a cabo una situación de maltrato.

Los centros de protección de menores se clasifican de la siguiente forma, aunque no podemos decir que esta clasificación sea definitiva:

• Centros de acogida inmediata (0 – 6 meses, mientras que se determina que recurso interponer)
• Centros residenciales (hasta los 18 años, en el se trabajan una serie de medidas o programas, para facilitar la posterior independencia del menor)
• Viviendas tuteladas (ejemplo de una de las medidas que se ofertan después de estar en un centro residencial)
• Centros residenciales de protección para menores con trastornos de conducta

Además podemos distinguir entre centros de protección y centros de reforma. Los centros de protección hacen referencia a aquellos menores que por situaciones de maltrato, abandono o negligencia son retirados del entorno. En cambio los centros de reforma están destinados a aquellos menores que han cometido un delito y no tienen edad para ingresar en la cárcel; el grado del delito cometido determinará la edad de entrada al centro.

La trabajadora social, nos comenta que su trabajo se encuentra muy limitado, pues depende de una rutina muy estricta a la que son sometidos los niños, aunque intenta diariamente, realizar alguna actividad que rebaje el nivel de estrés que sufren tanto los niños como los profesionales que trabajan con ella. Los profesionales son los responsables de que el menor modifique sus conductas, con lo que depende de ellos que estos cambien su forma de actuar, así pues es necesario que el poco tiempo del que dispongan ideen cosas nuevas, llamativas que atraigan la atención de los menores y les ayude a transformar aquellos aspectos que no deberían tener. Esta profesional que se sitúa en el CAI (centro de acogida inmediata), trabaja mucho el apego paterno filial, ya que es un perfil que el niño debe reconocer y aceptar a pesar de que su entorno familiar no haya sido el más adecuado, es necesario trabajar una serie de valores que serán esenciales en su día a día, aunque sea de forma inconsciente.

Por lo que nos ha comentado, el trabajo de un educador social se reduce, en centros de este tipo, a cumplir las tareas básicas que se realizan en un hogar además de tener que educarles, incorporar nuevas formas de actuar a través de un aprendizaje activo, dinámico…

Poveda, es una comunidad terapéutica de drogrodependientes, en ella también he podido observar como los educadores que se encuentran en dicha comunidad son los encargados de realizar el trabajo más importante, tanto el de tareas domesticas como el de educar a las personas que se encuentra en esta para además de dejar la adicción que tengan, modificar aquellos aspectos que les han inclinado, les han empujado a consumir “x” tipo de droga.

Con lo que considero que la figura del educador está poco valorada, pues no estamos para realizar las tareas propias de un hogar, sino para intervenir en una realidad compleja que requiere una mejora, así como ayudar a las personas (con dificultades sociales o en riesgo de exclusión) que forman parte de esta. Siendo por tanto la motivación y observar como nuestro alrededor mejora, las fuentes para continuar con realizando esta profesión.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

"En mi casa y en mi vida caben algunos más"

La primera conferencia de la asignatura “Acogimiento familiar, en busca de un hogar”, tuvo lugar el día 15 de Noviembre, impartida por Roció Fernández Gálvez, profesional ubicada en el sector de Acogimiento Familiar.

Tras la presentación de la misma (además de su compañera quien expondrá en la próxima conferencia dedicada a los Centros de Acogida), y sin más dilación, comenzamos con una dinámica en la que cada grupo debía recoger las características que definen a una familia, así como el tipo de menores que acuden a familias de acogida o centro de menores. Las conclusiones que obtuvimos de la puesta en común fueron las siguientes:

Familia:

- Normas de convivencia
- Situación legal y/o socialmente reconocida
- Lazos de afectividad
- Capacidad de satisfacer necesidades básicas (alimentación…)
- Protección
- Procurar el bienestar de sus miembros
- Socialización primaria
- Ayuda mutua
- Roles (fijar, asignar, claros)
- Estrategia para que los menores se desarrollen educativamente en un futuro.

Menores:

- No tengan familia (tutores legales)
- Problemas de adaptación
- Maltratados
- En riesgo de exclusión
- Derechos de menores en riesgo de exclusión
- Núcleo familiar desestructurado
- Falta de capacidad de obrar por parte de algún miembro de la familia (discapacidad)
- Absentismo

El ejercicio se desarrolló de forma un tanto caótica, debido al gran número de alumnos que asistimos a la conferencia, aun así fue interesante conocer la perspectiva de todos los grupos acerca de estos dos aspectos.

A continuación pasamos a observar a través de un video (tesis de acogimiento familiar), el enfoque que tiene una familia concreta acerca del acogimiento. En él podemos observar como resulta complicado, la integración de un menor en una familia ya creada, con una serie de vínculos. La situación de un menor que procede de una familia desestructurada, desencadena en la acogida familiar.

Para esta familia era la tercera vez que viven la experiencia, la primera estuvo asociada a la idea de acoger a un niño de origen subsahariano, pero al ver un anuncio a cerca de la acogida a nivel nacional, decidieron optar por ello. Afirman que no hay cultura de acogimiento de menores (nacionales) en España, si existen menores a cuatro paradas y media de tu hogar en una situación compleja, ¿por qué recurrir a una acogida a nivel internacional?

Para esta familia supone un hecho muy gratificante, a pesar de las dificultades que suponen los comienzos y los finales, es una situación que “engancha”, te atrae, pues es muy beneficioso para ambas partes.

Según la información que proporciona el video, en tres años aproximadamente unos 360 menores andaluces se han beneficiado de esta situación, y que cada vez son más las familias andaluzas que optan por ello, es cierto que la Junta de Andalucía ofrece una serie de prestaciones, pero también se exigen una serie de requisitos imprescindibles como son, la estabilidad económica, disponibilidad, ser mayor de edad…es muy importante tener en cuenta la voluntariedad de todo el proceso por ello también importante la motivación, como movilización esencial del proceso.

Existen 3625 menores institucionalizados (niveles intolerables), se encuentran en situaciones que necesitan protección, el futuro de esta se resuelve en el centro, con lo que ni su pasado ni su presente se ataja bien, pues la familia como pilar fundamental, no existe en el centro.
Para 2012 se pretende que ningún niño de dos años pase una sola noche en un centro, no sólo por el efecto tan positivo que aporta la familia, sino también por el coste que conlleva la manutención en un centro.

Se pretende fomentar campañas de sensibilización para el acogimiento familiar nacional, igual que en su día se fomentó la de menores extranjeros, pues es obvio que son iguales o más importantes.

La última aportación que recogí acerca del video fue la frase de la hija biológica de la familia: “En mi casa y en mi vida caben algunos más”.
Continuamos con la exposición preparada (relatada en momentos puntuales), aunque la profesional se dedicó a responder las preguntas de los alumnos, pues la información que podía facilitar era muy interesante y de gran utilidad para aquellos que, como en mi lugar, desconocían todo este tema.

Se entiende por situación de riesgo cuando existe un perjuicio para el menor que no alcanza la gravedad suficiente para justificar la separación de su núcleo familiar, limitándose la intervención a eliminar, dentro de la institución familiar, los factores de riesgo, establecidos en la ley 1/1996, y tratados por los Servicios Sociales y los Equipos de Tratamiento Familiar.

La situación de desamparo se produce, según el artículo 172.1.C.c, de hecho a causa del incumplimiento, o del imposible o inadecuado ejercicio de los deberes de protección establecidos por las leyes para la guardia de los menores, cuando estos queden privados de la necesaria asistencia moral o material. En estos casos, se procede a la retirada de la custodia.

Los derechos de atención al menor están recogidos legalmente, en la ley 1/1198 de 20 de abril, en la que se desarrollan los condicionantes en los que se procede a la retirada del menor. Algunos supuestos desarrollados por esta ley son: abandono voluntario del menor, ausencia de escolarización habitual, malos tratos físicos, psíquicos o abusos sexuales, drogadicción o alcoholismo del menor, ambos consentidos, etc. Es fundamental hacer una buena valoración de la familia, para que se pase por el trance de la retirada de la custodia sólo en aquellos casos que sean necesarios. También es importante que, ante una situación de riesgo, la familia lo denuncie, ya que serán culpables de la situación, por ejemplo una familia cuyo hijo sufre abusos sexuales por parte de algún miembro o terceras personas, si conocen o desconocen en un comienzo la situación pero después lo saben, deben o tienen la obligación de denunciar, sino se llevara a cabo una investigación y si la investigación afirma los abusos cometidos se inician los trámites para llevar a cabo el acogimiento.

Antes estas situaciones, el Decreto 42/2002 de 12 de febrero, establece la tutela, asumida por la Delegación de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social, como consecuencia del desamparo de un menor, ejercida por la misma, suponiendo para los padres la suspensión temporal del ejercicio de la patria potestad. Mientras que la guarda administrativa es asumida por la Administración de la Junta de Andalucía y ejercida solamente por quienes tengan la patria potestad del menos y soliciten, justificadamente la imposición de atender al menor por enfermedad y otras circunstancias graves, o en los casos que legalmente proceda. Una vez aceptada tal solicitud, se delega la guardia en Familia acogedora o director del centro.

Como pudimos observar en el video, prima la acogida familiar ante el centro de acogida (la institucionalización, que no desarrolla de forma óptima la socialización futura). El acogimiento familiar es una medida de protección alternativa al ingreso y/o permanencia en centros de acogida, en la que los vínculos con la familia biológica son esenciales y se establecen a través de visitas, siempre y cuando no sea perjudicial para el menor, este punto es fundamental, para que el menor vuelva a confiar en la familia que ha tenido como referencia, de manera que consigan cerrar su pasado de la forma más positiva posible. Este punto constituye una de las diferencias más importantes en relación a la adopción, pues se utiliza en los casos en los que la familia biológica no pueda lograr la rehabilitación. En esta medida la entidad pública es la que asume la tutela del menor. Los menores acogidos no deben estar emancipados y para los mayores de 12 años será necesario el consentimiento de estos.

El acogimiento familiar puede ser administrativo, es decir, los padres o tutor no están privados de patria potestad, prestando su consentimiento expreso a la formalización del acogimiento. En cambio el acogimiento judicial hace referencia a la situación en la que los padres o el tutor no prestan su consentimiento, acogimiento provisional acordado por la entidad pública, hasta que recaiga la resolución judicial.

El cese del acogimiento tiene lugar por distintas motivos, decisión judicial, de la familia acogedora, de la entidad pública, a petición de los padres que no tengan suspendida la patria potestad o privada de ella y los tutores, y por último a petición del menor, como comentamos anteriormente, mayor de 12 años que podrá dar su consentimiento, según el decreto 282/2002.

En el video se nombraron algunos de los requisitos generales que debe cumplir una familia de acogida, entre los que no destacamos antes se encuentran, la capacidad plena de obrar, solicitarlo formalmente, capacidad educativa y afectiva, obtener la idoneidad y colaborar con el equipo durante el proceso.

El acogimiento simple, supone aceptar tanto la temporalidad como la participación de la familia biológica de forma activa. Existe una modalidad de este tipo de acogimiento, simple como familia de urgencia, en la que la orden 11 de Febrero de 2004 establece los requisitos que son, aceptar a un menor entre 0-6 años, disponibles las 24 horas, además es remunerado, pretende así evitar la institucionalización, estudiando la medida más adecuada para los menores mientras tanto, la periodicidad es de 6 meses, siendo prorrogables a 9. El acogimiento permanente hace referencia a una situación sin límite temporal predeterminado, por la ausencia de expectativas de adopción así como de previsión de retorno, pero aceptando la relación del menor con su entorno.

Se lleva a cabo un seguimiento exhaustivo de la situación de acogimiento, con informes semestrales acerca del aspecto social, sanitario y educativo, son informes que pueden llevarse a cabo hasta los tres años, midiendo la evolución del menor.

Durante la conferencia, pudimos conocer como se trata de un proceso legal muy complejo, en el que no siempre se cuenta con la colaboración de las familias. Hablamos de la situación del acogimiento familiar en Sevilla, donde sólo están disponibles unas 30 familias. Estas cuentan con la colaboración de un equipo interdisciplinar, y una ayuda económica (como aparece en el video). Para ser elegidas, pasan un proceso de valoración. Resulta fundamental que, aunque tengan la guarda del menor, respeten los orígenes de los menores, en tema como por ejemplo el bautizo, y que se tenga en cuenta que en algún momento se le aclarará sus orígenes.
Se aclaró el hecho de que el acogimiento siempre se prioriza por el menor, no por la
familia, y que muy pocos vuelven con sus familias de origen.

En cuanto al resto de la exposición se encuentra relacionada con el vínculo de apego, puesto que no pudimos tocar este punto, me limitaré a decir que el apego se refiere a un lazo afectivo entre un individuo y otro percibido como fuerte y capaz de proporcionar cuidados. La teoría del apego data que la separación de los niños de sus padres durante largos periodos de tiempo y la pérdida de estos perjudicaba la capacidad de este para sentirse seguro y explorar su entorno, si es prematura tiene efectos sobre el desarrollo de la personalidad, siendo la ultima consecuencia la incapacidad para formar relaciones profundas con otros. Por último existen dos tipos de apego, seguro e inseguro, este último se subdivide en, ambivalente, evitativo y desorganizado.

La conferencia me resultó muy interesante, refleja una realidad que se encuentra compleja, y de la que debemos informarnos para visibilizarla con perspectivas de mejora, puesto que además la mayor parte de la sociedad desconoce. Creo que es muy importante tratar el tema de la sensibilización ciudadana, organizando charlas, ofreciendo más información tanto desde la Consejería de Igualdad y Bienestar Social, o desde el mismo Ayuntamiento, ya que es posible que haya algunas familias que pudieran estar interesadas pero desconocen la cuestión, como de los Servicios Sociales.

Me gustaría apuntar una inquietud, ¿por qué no una familia de acogida no puede pasar a ser una familia que adopta?, por lo que se explicó en el seminario, según el proceso que se lleve a cabo se preparan a las familias de una forma u otra, pero no entiendo por qué no puede darse una continuidad en el proceso preparar a las familias que quieran optar a ello (a la continuidad), pues pienso que es un duro proceso el hecho de llegar a integrase en una familia de acogida, para que al tiempo, sea sustituida por una familia que haya optado por la adopción. No sé si se trata de un hecho que debe estudiarse y que está en proceso de una posible viabilidad o simplemente es imposible.

Observamos cómo nos encontramos ante una realidad que, como suele ocurrir frecuentemente en nuestro ámbito, por distintos factores, dista mucho del la situación ideal a la que se aspira.