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martes, 14 de diciembre de 2010

Lecturas Tema 2

La inadaptación es un desequilibrio que se produce en la relación individuo-sociedad (medio), esto se dará por la inadecuada utilización de elementos circundantes (redes sociales existentes), falta de participación, pertenencia a grupos con finalidades alejadas a los patrones (normalizados) y la ausencia de elementos necesarios para participar en sociedad.

El proceso de inadaptación social, refiriéndonos a este como un recorrido histórico y vital que atraviesan sujetos y grupos cuando se adentran de manera intensa y duradera en la inadaptación, atraviesa dos fases o niveles:

- La inadaptación objetiva: se caracteriza por un comportamiento inadaptado de tipo utilitario consistente en alcanzar metas por los medios ilegales de que dispone el individuo.

- La inadaptación subjetiva: se manifiesta cuando las instituciones protectoras y correctoras intervienen, estas profundizan el conflicto, personalizándolo e institucionalizándolo y, de este modo, se producen alteraciones en el comportamiento y la personalidad del sujeto, como consecuencia del proceso.

En las diversas definiciones de inadaptación se han priorizado históricamente unas características personales, dimensiones humanas, dimensiones sociales, o la interacción social. A continuación vamos a realizar un breve repaso de los referentes utilizados como criterios al definir los conceptos de adaptación y desadaptación social:

- El referente normativo: la idea de sociedad lleva implícito la existencia de una serie de normas que regulen el funcionamiento de la misma. Aprender a funcionar según estas normas, se lleva a cabo durante la niñez, mediante el proceso que conocemos como socialización, siendo la familia la primera institución socializadora, posteriormente la escuela y el grupo de iguales, y ya en la adultez el mundo laboral.Se considerará a un individuo adaptado social, siempre que busque activamente conformar su comportamiento a esa normativa social mayoritaria, por el contrario será un inadaptado todo aquel que no acepte la normativa y su comportamiento se desvíe de la norma.

- El referente aptitudinal: se hace hincapié en las aptitudes del individuo para adaptarse al medio.Cualquier enfermedad orgánica o funcional, deficiencia sensorial, intelectual o física, dificulta el proceso de adaptación. Esta inadaptación puede ser relativa y transitoria, todo depende de las características del medio y de las facilidades que le proporcionen al sujeto.
Si la persona carece de enfermedad, el medio social no puede cambiar para que esta sea menos desadaptada, son factores aptitudinales los lo que dificultan, y son estos los que hay que trabajar.

- El referente cultural: la desadaptación social viene dada por el conflicto entre culturas, entre las mayoritarias y las minoritarias. El comienzo de esta línea de pensamiento se sitúa en la Escuela de Chicago, muy influyente en los años 20 en el terreno de la criminología y la sociología, la cual aporta una concepción ecológica de la inadaptación. Otros autores también destacan esta idea, como Sutherland, en su Teoría de la Asociación Diferencial, dice que la conducta desadaptada se aprende en contacto con otras personas inadaptadas. Muchas han sido las críticas que se le han hecho a estos criterios, si bien las aportaciones, a excepción de las de Sutherland, se muestran sólidas y coherentes.

- El referente interactivo: las definiciones de esta corriente ponen el acento en la relación que se establece entre el individuo y su medio social. Existen muchas teorías que explican las causas de la desadaptación en las características del medio socio-familiar y relacional de la persona, otras defienden que se trata de un fenómeno intrínseco al individuo.
Hay posturas (ilustrada por Denman) que hablan de un individuo activo, con capacidad de elección y decisión libre, que percibe el mundo que le rodea en función de sus constructos personales, los cuales se han ido construyendo a través de las influencias del medio. Labrot dentro de esta misma corriente defiende que la inadaptación es un conflicto de aspiraciones entre el individuo y su medio.
Otros contemplan la inadaptación como un problema de comunicación inexistente entre el individuo y el entrono, social e institucional, según estos, la desadaptación podría tomar diferentes formas, la de un conformismo pasivo, fuga social o conducta antisocial o delictiva.
Las posturas más recientes a la hora de conceptualizar la desadaptación social se encuentran en esta línea.

Antes de acabar con este apartado sería interesante analizar el concepto de socialización, como palabra clave en este proceso de inadaptación o adaptación. El proceso de socialización es aquel que sigue el hombre con el fin de ser un individuo equilibrado y responsable y un miembro eficaz de su sociedad. Es un proceso que garantiza la reproducción cultural, la interiorización de los patrones de conducta y formas de vida de cada sociedad; supone el proceso de transición de una generación a otra.

La socialización es la adaptación a un sistema de roles ya existentes en la sociedad. Podemos distinguir tres tipos de socialización:

- Socialización primaria: tiene lugar en contacto con los grupos primarios (familia) y supone el inicio en las formas elementales del comportamiento. Es el tipo de socialización más significativa, ya que condiciona el resto de los procesos de aprendizaje social. Es el proceso de adquisición de competencias sociales que permiten al sujeto su incorporación activa al medio social establecido.

- Socialización secundaria: es el proceso a través del cual el individuo ya socializado, se incorpora a un nuevo grupo o interioriza las normas o valores de una nueva institución. Aunque es un proceso que dura toda la vida, cabe resaltar la importancia que adquiere en las primeras etapas de formación de la personalidad del sujeto.

- Socialización terciaria: proceso por el cual el individuo se reincorpora a la sociedad después de un periodo de conducta antisocial, y a través del cual el grupo lleva al individuo a adoptar un conjunto der modelos de conducta en sustitución de otros.

La socialización se articula como un proceso de adaptación, dinámico, a través del cual el sujeto se relaciona con el medio en que vive. Un proceso de transformación del sujeto en individuo social, a través de las pautas, normas y costumbres sociales.

Seguidamente vamos a realizar un repaso de lo que podemos denominar Teorías Explicativas de la Desadaptación Social, señalando los puntos deficitarios de las mismas a la hora de explicar tal fenómeno. De forma paralela también describiremos las características básicas de los modelos de intervención a que tradicionalmente han dado lugar. Existen cinco teorías:

a) Teorías sociológicas

A lo largo de la historia han aparecido intentos de teorización sobre la desadaptación social que concentran sus esfuerzos en identificar variables sociales como causa de esta problemática. Para simplificar estas teorías podríamos diferenciarlas en dos categorías, explicación macro-sociales y micro-sociales.

Las que se sitúan en lo macro-social identifican el entorno social en que se mueve el individuo como la causa fundamental de la desadaptación. Una de las tendencias más destacadas dentro de esta perspectiva es la sub-cultural, aunque también es una de las tendencias más criticadas, asume que la desadaptación está concentrada en las capas sociales más bajas y en determinados grupos culturales. Otra tendencia destacable es aquella que enfatiza ciertos fenómenos culturales como los “peer-groups” (grupo de iguales), la Teoría de la Asociación Diferencial de Sutherland encuentra en esta línea.

Las explicaciones micro-sociales tienden a identificar factores familiares como la causa de la desadaptación. Numerosas investigaciones muestran una alta correlación entre determinadas variables familiares y la conducta desviada de los hijos.

De acuerdo con Denman cabe sugerir que como explicaciones del fenómeno de la desadaptación tienen muchos defectos. Estos defectos son debidos al carácter general de las explicaciones que ofrecen y a la débil y frecuentemente o existente naturaleza del vinculo que se dice que existe entre las causas generales y la conducta desadaptada.

Las Teorías Sociológicas han dado lugar a Modelos de Intervención de corte protector y compensador, en las que había que proteger al individuo de los efectos adversos de su entorno socio-familiar y compensarle por las privaciones y desventajas que había sufrido o que estaba sufriendo aun.

Rutherford resume los postulados del Modelo de “Welfare” o Bienestar Social o Protección de la siguiente forma:

- Los desadaptados sociales son el producto de un ambiente adverso que, en el peor de los casos, se caracteriza por múltiples privaciones.

- Todos los jóvenes con problemas puedes ser efectivamente tratados mediante un proceso diseñado para identificar sus necesidades.

- La prevención del abandono y la mitigación de las desventajas conduce a la prevención de la desadaptación y del crimen.

Las intervenciones derivadas del Modelo de Bienestar Social no parece que sean efectivas a la hora de facilitar el ajuste social de las personas, si bien es un modelo muy interventor.

Otro modelo de intervención generado de esta teoría y mínimamente interventor es el descrito por Rutherford, Modelo de Desarrollo, cuyos principales postulados son:

- Los principales recursos para el soporte y control de niños y jóvenes están en el hogar y la escuela.

- Cuando es requerida una intervención forma, ésta debería concentrarse primordialmente en reforzar el poder de la familia y la escuela.

- Solamente en casos muy excepcionales se debería separar a un niño o joven de la familia y la escuela y, cualquier periodo de separación debería ser el mínimo requerido para el propósito buscado.

- Las intervenciones formales, especialmente las que implican un internamiento, son entorpecedoras en dos sentidos, primero, el crecimiento normal y el desarrollo del niño o joven se ve amenazado, segundo, la capacidad de las instituciones de desarrollo para ser efectivas se ve debilitada.

El enfoque de desarrollo insiste en que la intervención es responsabilidad primordial de aquellas instituciones que tienen un compromiso con los niños y jóvenes, estas instituciones son la familia y la escuela, es decir, los núcleos primarios de socialización.

b) Teorías centradas en el individuo

Estas teorías sitúan la causa de la inadaptación social en el propio individuo, destacaremos como más representativas las siguientes, la Teoría de la Personalidad de Eysenck, la Teoría del Aprendizaje Social (la cual expondremos en un punto aparte) y la Teoría de la Racionalidad Limitada.

Según la teoría de Eysenck ciertos tipos de personalidades están predispuestas a presentar una conducta inadaptada, según ello habría que esperar que un mismo individuo se comportara de la misma manera ante situaciones similares en tiempos distintos, y que individuos con rasgos de personalidad iguales o parecidos se comportaran de manera similar ante una misma situación.

La teoría de la Racionalidad Limitada o de la Elección es una teoría de la conducta criminal estrictamente, no obstante la vamos a contemplar debido a que tal conducta es la máxima manifestación de la desadaptación social. Los actos criminales son el resultado de elecciones y decisiones inmediatas tomadas por el delincuente, en la base de esta idea está el concepto de “persona económica”, es decir, cuando alguien decide cometer un delito, previamente ha sopesado las oportunidades y consecuencias de ser descubierto y aprovecharse de la oportunidad de delinquir solamente si es en beneficio propio.

Estas dos teorías se encuentran en la base de dos Modelos de Intervención sobre la desadaptación social, el Modelo de Castigo-Control y el Modelo de Tratamiento, pero ambos se han manifestado como no efectivos.

c) Teoría de la Reacción Social

También denominada del etiquetamiento, sitúa la causa de la desadaptación sociales en la reacción que tiene la sociedad ante las conductas desadaptadas. El hecho de que la sociedad a través de sus redes de control social reacciones castigando o interviniendo en la vida de los niños y jóvenes que presentan conductas desadaptadas, propicia la formación de una autoimagen como persona inadaptada.

d) Teoría del Aprendizaje Social

Bandura es el máximo representante de esta teoría, afirma que las conductas desadaptadas no son distintas de las demás conductas humanas, por lo tanto, las variables de aprendizaje ejercen una influencia importante en la adquisición, ejecución y mantenimiento de la conducta conflictiva.

Se diferencia de otras teorías por su preocupación acerca de las variables situacionales que concurren en un determinado escenario en el que se produce una determinada conducta.

Muchas de las ideas de la teoría del Aprendizaje Social, se encuentran en la base del Modelo Reeducativo o Educativo, pudiendo ser una reformulación del Modelo de Tratamiento descrito por Rutherford. El Modelo Educativo se basa en:

- Las necesidades y problemáticas del niño y joven se pueden diagnosticar.

- Las necesidades y problemáticas se pueden tratar mediante técnicas reeducativas adecuadas.

e) Postura ecléctica

Nos referimos aquí al Modelo de Responsabilidad, pues a partir de la década de los 80 del siglo XX, a raíz del reconocimiento del niño como sujeto de derechos, no como objeto de protección, y el reconocimiento de los Derechos del niño, empiezan a introducirse cambios. Los cambios hacen más referencia a las garantías procesales del niño y del joven ante la Justicia Penal que al contenido de la propia intervención.

Dentro de cada modelo de intervención tienen cabida lo que podemos denominar enfoque de la intervención. Este hace referencia a los aspectos estrictamente técnicos de la acción del profesional, es decir, el enfoque estaría referido a aquel planteamiento de acción que más directamente tiene que ver con la intervención sobre la conducta inadaptada. En la base de los distintos enfoques nos encontramos con las diversas teorías psicológicas fundamentantes de la acción.

Diferenciamos dos tipos de población que dan lugar a distintos enfoques que pueden orientar esos aspectos técnicos de la intervención. Población en situación de riesgo, a la que pueden plantearse las siguientes orientaciones teóricas: enfoque socio-ambientalista, conductista y de aprendizaje, psico-dinámico y sistémico. Lo primero que se tiene que hacer es calcular los riesgos que corren los niños y tomar las medidas necesarias. Centrándonos específicamente en el ámbito del maltrato infantil, se han desarrollado los siguientes enfoques: psicológico-psiquiátrico, sociológico, socio-interaccional, ecológico y tradicional.En la población en conflicto social, son varios los enfoques que plantean la intervención en este grupo, de entre los cuales destacamos los siguientes: psico-dinámico, humanista y de orientación especializada, sistémico y cognitivo.

Entre las nuevas formas y nuevos modelos de intervención en inadaptación social, encontramos las investigaciones de Ross Y Fabiano, que identifican esas habilidades cognitivas y atribuyen a su déficit el status de causas intermedias o mantenedoras de la desadaptación, estas son: autocontrol, estilo cognitivo, locus de control, percepción social, empatía, habilidades para la resolución de problemas interpersonales.

Estos autores se aferran a la evidencia empírica de que una mejora en el funcionamiento cognitiva se traduce en un mejor ajuste social. En consecuencia a partir de ahí elaboran su Modelo de la Rehabilitación, el cual no pretende ser una teoría explicativa de la desadaptación, sino solamente un modelo para la intervención. Otros factores que estos dos autores señalan como claves en los programas que funcionaban son los siguientes: el tipo de técnicas de intervención que se aplican, el perfil de los profesionales, la naturaleza de las relaciones entre los profesionales y los individuos que siguen el programa, el grado en que se atienden los factores sociales y económicos del sujeto y la intensidad y duración de los programas.

La clave del éxito de los programas que ellos identificaron como efectivos no está únicamente en el contenido de los mismos, sino también en cómo se abordan estos contenidos, en la dinámica relacional que se establece, y muy importante no olvidar la situación social del sujeto problemático. Los nuevos modelos de intervención se materializan en dos programas diferenciados que actúan simultánea y coordinadamente, curriculum correccional y curriculum compensatorio.

Las teorías globales de la inadaptación son diversas perspectivas que tratan de comprender y explicar los diversos procesos de inadaptación. Estas perspectivas tienen influencia en las medidas, en los programas, en el tipo de instituciones y en los aparatos profesionales.

a) Las teorías del aprendizaje social

Son una serie de teorías socio-psicológicas en las que se destaca la vinculación entre el medio ambiente y la persona que se relaciona con él. La socialización y las desviaciones respecto a la misma son fenómenos o conductas aprendidas. Entre los mecanismos de aprendizaje destacan dos importantes, el refuerzo positivo o negativo y el aprendizaje vicario u observacional. Se han efectuado algunas críticas a esta teoría del aprendizaje social, no explica los cambios que ocurren, por qué algunas personas pueden resistir las influencias del aprendizaje y otras no, tampoco puede dar razón adecuada de la aparición de formas novedosas de pensar y razonar, y finalmente estas teorías no estudian adecuadamente la influencia de la marginación.

b) La perspectiva funcionalista

Existe una dinámica social dominante aunque se manifiesten tendencias contrapuestas a la misma. Esta dinámica social es el marco social y cultural cambiante en que se ubican los sujetos o grupos. La manera de situarse ante esta dinámica social puede ser considerada funcional o puede ser disfuncional. La lectura de la funcionalidad o disfuncionalidad de los sujetos o grupos respecto a la dinámica social se efectúa desde la perspectiva del mismo sistema.

c) La perspectiva interpretativa

La lógica dominante en la explicación de los fenómenos de la inadaptación ha seguido una lógica causal. A veces, se cae en una especie de predeterminismo que, más que explicar, estigmatiza. Por otra parte existe una lógica finalista, la pregunta se centra en para qué se transgrede, se agrede y a qué se aspira con semejantes conductas. Frente a las concepciones causalistas y finalistas han surgido otras teorías explicativas que dan una importancia a la interacción, a las reacciones sociales, a los significados construidos y emitidos, a las etiquetaciones, etc.

Algunos mecanismos que actúan en la explicación de las conductas inadaptadas son: reacción social y significación, explicaciones y atribuciones y la reacción social y los procesos de definición de la conducta.

d) La perspectiva social

La sociedad es la culpable de los fenómenos de inadaptación.
La posición que proclama la primacía del medio social en la génesis de la inadaptación tiene muchas versiones y ha sido abordada desde diversas perspectivas. Esta perspectiva, que se hace muy frecuente en los ámbitos culturales y académicos, enlaza con la noción de marginación, termino polisémico, en el primer caso (auto marginación), la marginación se asemejaría a la noción de retracción estudiada por Merton cuando clasifica las maneras de adaptarse de los individuos a la estructura social. En el segundo caso (como exclusión) puede entenderse como una falta de participación respecto a unos objetos sociales o unos derechos individuales. La marginalidad se convierte en inadaptación cuando toca el corazón de la subjetividad, la forma personal de estar en la realidad. La identidad individual está unida a la construcción de proyectos viables.

Se han efectuado muchas clasificaciones de sujetos con problemas de inadaptación. Pero muchas de estas clasificaciones se han efectuado desde enfoques psiquiátricos o psicológicos y tienen el peligro de la etiquetación y estigmatización. No basta la mera consideración de las características de los sujetos, sino que se han de buscar dispositivos legales, institucionales y ciertas maneras de intervenir que se adecuen a los sujetos, a sus necesidades de desarrollo y aprendizaje.

Sánchez establece dos tipos de inadaptación que se corresponden con las dos competencias de los Tribunales de Menores: la desadaptación familiar y las conductas antisociales propias del menor.

Otra clasificación propuesta por Rueda tiene mayor capacidad descriptiva y permite pensar la intervención educativa de una forma más gradual: infancia en peligro social, infancia en conflicto social y menores en drogodependencia.

La intervención educativa está enmarcada también por unas referencias de carácter legal. Este marco legal condiciona la intervención educativa, al mismo que la limita, posibilita dichas intervenciones. Tendremos en cuenta tres ámbitos normativos: internacional, estatal y autonómico.
Las comunidades autónomas se han organizado a su manera y ofrecen diversas normas, servicios y alternativas, normalmente, la atención a las necesidades sociales se estructuran mediante áreas de actuación y servicios. Algunas áreas o servicios que tienen a aparecer, aunque de distinta forma son:

- Familia: centros de formación familiar y social, pisos de emergencia, programas de prevención familiar…
- Infancia y juventud: planes de prevención, prestaciones individualizadas, guarda, acogimiento y adopción, información a familias con menores y jóvenes de alto riesgo, desvinculación progresiva de la mayoría de edad.
- Mujer: servicios de atención a la mujer, pisos de acogida a la mujer, asociaciones y otros centros.
- Tercera edad: centros, programas de ocio y tiempo libre, programas y actividades de formación, familias de acogida, etc.
- Entre otros.

La inadaptación social hace referencia a una relación compleja, multidimensional e histórica entre el sujeto y el entorno. Esta relación es defectuosa, deteriorada, conflictiva y no contribuye ni al desarrollo constructivo del ser humano ni satisface las demandas y exigencias del entorno, de tal modo que en esa relación el sujeto no aporta proyectos constructivos ni el entorno contribuye al crecimiento y desarrollo del sujeto.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Lecturas del Tema I

Inadaptación y exclusión social son términos en cuya práctica no son fundamentales sus diferencias, en cambio, una vez definidos, entenderemos porque es importante su distinción.

Ambos conceptos se refieren a lo mismo, distan en la temporalidad, mientras que la desadaptación es transitoria e implica la ruptura entre el medio y el individuo o viceversa, la inadaptación es permanente, implicando que el individuo es quien no se adapta al medio.

No se apuesta por la inadaptación social desde el punto de vista etimológico, sino por el carácter transitorio/momentáneo, de la falta de relaciones entre el individuo y el medio, confiando por tanto en herramientas que nos permitan prevenir e intervenir ante tales situaciones.

Existen diferentes tipos de inadaptación, social, familiar, escolar, cultural, etc.
Utilizamos un término peyorativo al definir inadaptación, pues nos referimos con él a una persona o grupo que no quiere seguir el ritmo de la sociedad, o bien, desde el punto de vista darwiniano contamos con los planos que definen a una persona y han hecho que se “acomode” en el momento en el que se encuentra, evolucionando esta inadaptación hasta nuestros días.

Esta diferenciación ha hecho posible la manifestación de multitud de definiciones acerca de la inadaptación. Pero si hemos de destacar alguna, esta será la de Casas, que manifiesta que la inadaptación, es la relación conflictiva entre el individuo y la sociedad en un momento determinado, generando una situación difícil que impide participar en la dinámica interrelacionar.

Es necesario profundizar en otros conceptos para poder comprender con mayor amplitud el fenómeno de la desadaptación, siendo estos, pobreza, exclusión social, marginación social y desigualdad.

La pobreza se refiere en un sentido tradicional y cuantitativo, a la descripción de la desigualdad y marginación generada por la escasez de recursos económicos; desde el punto de vista cualitativo, amplia la definición anterior añadiendo la recogida de situaciones derivadas de la falta de oportunidades para la integración social.

La pobreza relativa es un punto de vista que hace hincapié en la aparición de la misma como resultado de la estructuración de la desigualdad económica y el reparto no equitativo de la riqueza, es una forma de entender la pobreza atendiendo al entorno, valore y costumbres, de forma histórica.

La Unión Europea, define el “Umbral de la pobreza”, en relación al anterior calificativo de la misma, señalando este término, que el limite bajo el cual quedan incluidos todos aquellos individuos con ingresos inferiores a la mitad de los ingresos medios que se producen en cada país, pudiendo ser moderada (>50%) o severa (>25%).

Sin embargo se sigue aludiendo a la pobreza en términos absolutos, definida como una privación severa de la satisfacción de las necesidades humanas básicas; relacionada con la definición propuesta por el Consejo de las comunidades Europeas, que conceptualiza la pobreza no solo como una situación económica, sino también social y cultural, multidimensional.

Según Amartya Sen (premio Nobel de Economía en 1998), afirma que la pobreza no se debe medir analizando, simplemente, según el acceso a bienes materiales y sociales, sino que es necesario que estos individuos que tienen acceso a tales bienes sepan utilizarlos/administrarlos de forma eficaz.

Existen índices y tasas de evolución que nos ofrecen una paronímica actualizada de la pobreza en países pobres y avanzados, tanto en el ámbito internacional (el Índice de desarrollo humano que emplea la ONU y que publica periódicamente en su “programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo”, mide los avances promedio de un país según tres dimensiones: vida saludable, educación y nivel de vida medio digno según el PIB per cápita; un segundo indicador es el que analiza la situación de la infancia en países desarrollados , el informe de la UNEFF), europeo (el Índice de Gini mide la desigualdad social que indica si la distribución de ingresos de un país es equitativa o cuanto se aleja de serlo) y nacional (el INE a través de los datos que publica en la Encuesta de Condiciones de vida, mide el umbral de la pobreza dependiendo de la distribución de los ingresos por unidad de consumo de las personas y proporciona la tasa de pobreza relativa).

La marginación social es una situación del individuo o grupo de individuos respecto a la sociedad, que no tiene cubiertas sus necesidades vitales de salud, educación, estabilidad y afecto, manifestándose a través de la pobreza, la deficiencia familiar y la conducta desadaptada; viene marcada por la dificultad para integrarse a algunos sistemas del funcionamiento social, mientras que la desigualdad hace referencia a la distancia (no a la dificultad de integración) entre los miembros de una sociedad por distribución desigual tanto de oportunidades como de recursos.

La desigualdad es un concepto más amplio que la pobreza, pues mide en término de riqueza o renta. Cuanto más diferencial sea la distribución de recursos (desigualdad), mayor será el porcentaje de la población que vive en situación de pobreza.
Podemos decir que la superación de una, no implica la mejora de la otra.
El termino exclusión social surge con la intención de recoger las múltiples aceptaciones empleados en la descripción de los términos anteriormente nombrados, que afectan cada vez a un número mayor y diverso de personas y grupos en el contexto actual.

La exclusión social es un proceso social de separación de un individuo o grupo respecto a sus posibilidades, a las que otros si tienen acceso y disfruta. La pobreza es un factor clave, pero no el único, la exclusión abarca tanto las carencias económicas o insatisfacción de necesidades como la privación de los derechos de ciudadanía, desigualdad de situaciones y posibilidades.
Existen cuatro áreas que han influido en la definición del proceso de exclusión social:
- La heterogeneidad social: hace referencia a la diversidad cultural, a las transformaciones vividas en el amito familiar y en la modificación del contenido y extensión de los ciclos de vida personal.
- Transformaciones del mercado laboral: tener un empleo hoy, no equivale a la exención de riesgo de exclusión, mientras que tener unas condiciones razonables de empleabilidad, si (flexibilización del contrato, modificaciones constantes de las formas de producciones, manejo de nuevas tecnologías…)
- Inadaptación de la política social: la combinación de dos problemas tradicionales de la política social, asignación de prestaciones insuficientes y la atomización de las ayudas frente a un problema de carácter global, no han contribuido a la prevención e intervención en situaciones de exclusión.
- Cuestionamiento del sistema educativo: la nueva generación de jóvenes que abandonan la escolaridad obligatoria y no consiguen una formación o capacitación laboral suficiente, siendo el nuevo colectivo con mayor riesgo de exclusión social, y una muestra de la necesidad de renovación del sistema educativo.

La exclusión presenta una serie de características que ayudan a la compresión de este fenómeno: estructural, multidimensional, dinámico, acumulativo, global y variable.

La exclusión social se muestra como un proceso resultado de la combinación de distintos factores que, por separado, no permiten una relación causa-efecto, pero su interacción provoca la separación del individuo de las posibilidades de desarrollo personal y participación social.

Si la definición de pobreza se completa con el término de exclusión social, también la referencia a los mecanismos de integración social se revisa, surgiendo el concepto de inclusión social, que describe la capacidad de individuos y grupos para mejorar su desarrollo personal y su participación social. Las políticas y programas tienen el objetivo de reforzar las capacidades, la autonomía, los lazos familiares, el nivel educativo y la activación de roles personales y comunitarios, que permiten convivir de forma constructiva en su entorno.

Los ejes por tanto que garantizan una adecuada inclusión social son: la familia y el capital social, la participación en el mercado y el reconocimiento y la participación pública.

Es interesante conocer la evolución de las personas consideradas pobres teniendo en cuenta las coordenadas espacio-temporales. Han predominado dos líneas de origen de la pobreza, la línea individualista (defensores de las circunstancias personales como las causantes de la misma, eximen del Estado cualquier intervención, porque es la persona la responsable de su situación, por lo tanto también de la respuesta a esta situación) y la línea estructuralista (tiene en cuenta el entorno en la aparición y las consecuencias, favoreciendo la intervención que aseguran unos mínimos de subsistencia e inserción a los ciudadanos, que no pueden lograrlos por sí mismos, debido al funcionamiento de los sistemas que conforman la sociedad).

Resulta difícil y arriesgado definir perfiles de pobreza y exclusión por la complejidad y dinamismo del fenómeno, pero se pueden anotar algunos grupos sociales con mayor riesgo de padecer situaciones de exclusión:
- Mujeres con cargas familiares no compartidas.
- Jóvenes en situación de fracaso o abandono escolar.
- Comunidad gitana.
- Adultos desempleados de larga duración.
- Personas sin hogar.

Se debe continuar con el análisis de las propuestas de prevención e intervención en el ámbito internacional, europeo, nacional y autonómico.

La declaración no se limita a describir posibles mejoras, sino que concreta y establece una serie de indicadores de evaluación para cada objetivo, por lo que los ODM se convierten en un compromiso serio para intervenir en las realidades de los países ricos y pobres.

Para que este compromiso sea real, se establecen tres pilares básicos de cooperación, de los que deben analizarse sus puntos débiles. En primer lugar, la ayuda internacional para el desarrollo, arrastra dos carencias, un déficit continuo de financiación y la ineficacia de la aplicación. En segundo lugar, el comercio internacional, presentando como impedimento las políticas comerciales que imponen los países ricos y que niegan la posibilidad al resto. Por último, la seguridad, siendo los conflictos armados una fuente de violación sistemática de los derechos humanos, obstaculizando el cumplimiento de los ODM.

En el contexto europeo, es la Comisión Europea, la que asume el compromiso de construir una Europa marcada por la integración a través de la coordinación de las acciones y programas en materia de inclusión, además de la contribución a la investigación de los procesos antagónicos. El compromiso se materializa en el Programa Europeo de Lucha contra la Exclusión Social, siendo esenciales tres principios de intervención, la integralidad, la coordinación y el trabajo en red.
De este programa derivan los Planes Nacionales de Acción para la Inclusión Social, desarrollándose en España la tercera visión del mismo.

La Constitución asigna a las comunidades autónomas la responsabilidad de planificación y gestión de programas desarrollados en los Servicios Sociales de cada municipio. Es complejo sintetizar los programas que realizan las distintas comunidades autónomas, pero existe un punto en común en todas ellas, los programas de Rentas Mínimas. Laparra las define como una prestación de cuantía diferencial que garantiza unos ingresos mínimos como un derecho subjetivo, a revisión de una prueba de necesidad y condicionado a la participación de la persona que lo recibe a una serie de actividades orientadas a la inserción social/laboral. Existen dos modelos, de doble derecho (protección económica por parte del estado y a las actuaciones orientadas a su integración social) y de la contraprestación (perceptores obligados a participar en una serie de programas, pues existe una deuda con el estado al ofrecerle una prestación económica).

Existe una diferencia fundamental respecto a las administraciones europeas, que todas ellas dependen de una administración diferente a la central, mientras que los países europeos llevan a cabo una política de acción contra la pobreza de forma centralizada, homogénea.

El debate en torno a las rentas mínimas desde su implantación ha sido el riesgo de cronificación de la situación de precariedad y la posibilidad de reforzar la dependencia institucional de quienes la reciben, aunque el informe realizado por Cáritas, se observa que solo un número muy limitado recurre a la prestación de manera intermitente.

Según Laparra el principal problema es la suficiencia de la cuantía económica, pues la situación actual plantea la necesidad de una nueva línea en el sistema de protección social, una Renta Básica desmercantilizadora e igualitarista, ingreso económico garantizando a los ciudadanos de pleno derecho, intentando evitar la estigmatización de los colectivos.

No está en la mano de los educador@s sociales la solución de las desigualdades, pero si pueden contribuir a completar y actualizar el estudio de sus causas y consecuencias a la par que serán capaces de innovar la metodología de intervención y prevención.

Respecto a los trabajador@s sociales, deben ayudar a las personas excluidas a través de su intervención a que transiten de usuarios a protagonistas, actuando (los profesionales) como interventores que trabajan con la comunidad para que tenga lugar la dinámica de integración social, cuyo proceso (complejo), requiere de la integración de variados aprendizajes y habilidades sociales, teniendo en cuenta además conductas y ambientes diferentes.

Las mejores prácticas las encontraremos en:
- La ayuda mutua: ayuda micro-social basada en mecanismos de intercambio igualitario de apoyo. Pretende alcanzar un cambio social/personal específico y formada o no de forma voluntaria. Suelen funcionar automáticamente con respecto de las instituciones sociales existentes. Es un claro ejemplo de la potencialidad de las relaciones entre iguales, cuando estos se organizan para compartir recursos.
- La investigación acción-participante: el profesional, agente de cambio social, se compromete con la transformación de la realidad social de las personas investigadas, y además productor de la teoría o praxis en la medida en que sus procesos son inseparables y simultáneos.
- El psicoanálisis: es una especie de análisis psicoanalítico colectivo o institucional en acción, requiriendo un abordaje global por seis áreas: Ocupacional Pre laboral, Ocupacional Laboral, Socio-cultural, del Ocio, Formación Básica y Personal y Familiar.

La pobreza y la exclusión social refleja de manera más completa las situaciones de vulnerabilidad social, ayudando a identificar los nuevos perfiles y factores vinculados a la desigualdad, pudiendo desembocar en la marginación social.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Peligro: la cohesión social se agrieta


El pasado jueves 21 nos dedicamos a reflexionar acerca del articulo “Peligro: la cohesión social se agrieta” de Carmen Morán, periodista de El País, así como los pasos que tenemos que seguir a la hora de realizar la misma; reflexión que voy a exponer a continuación.

En primer lugar comenzaré definiendo una serie de conceptos que considero necesario destacar:

Pobreza: Es una situación o forma de vida que surge como producto de la imposibilidad de acceso o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas humanas que inciden en un desgaste del nivel y calidad de vida de las personas, tales como la alimentación, la vivienda, la educación, etc.
Exclusión social: Situación social de desventaja económica, profesional, política o de estatus social, producida por la dificultad que una persona o grupo tiene para integrarse a algunos de los sistemas de funcionamiento social.
Feminización de la pobreza: Se trata de la feminización de la exclusión
Cohesión social: La cohesión social designa, en sociología, el grado de consenso de los miembros de un grupo social o la percepción de pertenencia a un proyecto o situación común, se trata pues de la necesidad de cohesión es básica en una sociedad o comunidad con un fin o propósito humano que implica o demanda relaciones jerárquicas y funcionales entre los miembros a fin de coordinar u organizar la acción social.

Podemos decir que la crisis saca las debilidades de la red de protección social, como consecuencia los hogares integrados bajan un 14% en dos años, afectando más a las familias mono-parentales (pilotadas por mujeres), inmigrantes y personas con pocos estudios.

Ser pobre no es lo mismo que estar al borde de la exclusión social, el termino integración es fundamental en esta distinción, pues una persona integrada, con capacidad de participación política y una red familiar o de amistades, aun siendo pobre tiene un “colchón” que frena la aparición de la exclusión.

El conjunto de una serie de factores (falta de estudios, de redes sociales, mala salud, delincuencia…) presentados en una persona puede conllevar a la exclusión, por ello la crisis económica ha provocado el empuje de multitud de hogares hacia los márgenes de exclusión, hogares que gozaban de cohesion social, cohesion que se ha agrietado.

Como comentamos en un comienzo los hogares en los que la exclusión social está aumentando son aquellos encabezados por mujeres (familias monomaritales), familias con varios menores y algún anciano, inmigrantes, así como personas con déficit de estudios.

Podemos observar que se está produciendo una feminización de la pobreza que tiene como consecuencia una feminización de la exclusión, pues aunque sean términos diferentes, bien es cierto que uno se convierte en vía para llegar al otro, pues la falta de redes sociales unido a una inesperada carencia de recursos suele tener como fin la exclusión.

La familia o redes sociales son un elemento importante y que hay que tener en cuenta, pues como podemos observar la mayor parte de los inmigrantes carecen de ésta en el lugar al cual se trasladan, esto sumado a unos ingresos escasos, “ponen rostro” a la pobreza y a la marginación social.

El sistema de protección social español, se considera hoy en día universal pero insuficiente, es necesario una mayor inversión den derechos sociales, sobre todo educativos y laborales, pues son los dos aspectos más carentes en la sociedad española y sobre los que más hay que profundizar, pues como hemos comprobado son dos factores que empujan a que la pobreza y la exclusión continúen o aumenten, con lo que es necesario avanzar en este terreno para que la sociedad crezca y se enriquezca.

Como muestran los datos la crisis económica coloca a numerosas familias en el umbral de la pobreza, pero la exclusión severa se mantiene casi intacta en un 6%, pues como “los que no tienen nada que perder, nada pierden”, es decir una persona que se encuentra en una situación insuficiente haciendo referencia tanto a recursos como redes sociales, va a seguir manteniendo la misma situación con la crisis o quizás empeore, pero me da a entender con esta frase que aquellos que se encuentran en una situación limite importan más y se debe trabajar con ellos, dejando atrás al resto.

Según el informativo de televisión española, del lunes 21 de octubre de 2010, En España una de cada cinco personas vive por debajo del umbral de la pobreza, y tres de cada diez hogares tienen dificultades para llegar a final de mes, aumentando estos problemas económicos en los últimos doce meses. Son algunos de los datos que adelanta la encuesta de condiciones de vida que cada año hace Estadística.

Más allá de estos datos, el debate realizado en clase estuvo dirigido hacia dos términos, la tolerancia que se trata del respeto hacia las ideas, creencias o prácticas cuando son diferentes o contrarias a las propias, respeto que pienso que hay que inculcar más ya que es un rasgo básico de nuestro perfil profesional además de indispensable a la hora de ayudar a empatizar y comprender tanto a los usuarios, como a la sociedad que nos rodea, ya que como profesionales y además como personas, pues debemos integrarlo en todos los aspectos de la vida no solo a la hora de trabajar, nos encontraremos ante situaciones que nos sobrepasaran y debemos buscar la mejor solución para la persona no lo que nos interese a nosotros o aquello que creemos que es lo mejor desde nuestro punto de vista.

En cuanto a la xenofobia, no suscitó tanto debate como la tolerancia, pues podemos decir que vivimos en una sociedad más abierta, la xenofobia es el odio y rechazo al extranjero, con manifestaciones que van desde el rechazo más o menos manifiesto, el desprecio y las amenazas, hasta las agresiones y asesinatos. Una de las formas más comunes de xenofobia es la que se ejerce en función de la raza, esto es, el racismo. Una sociedad que se ha dedicado a invertar términos populares que no tienen profundidad y no a educar desde la tolerancia, tolerancia a respetar lo que dice el contrario (hecho que hay que inculcar más en clase), no somos tolerantes, condenamos lo que la gente dice y no la persona y ello es igual o más peligroso, porque la gente no es transparente y no se muestra como tal, adoctrinando a las masas.

La clase estuvo bastante interesante, y todos participamos lo que la hizo muy amena, además surgieron temas que tocaron la “vena sensible” de alguno que otro, comentarios fuera de lugar, que espero que no se den frecuentemente.